Comentarios a las obras de la exposición
LA PISTA FALSA, 2005
Enrique Larroy
No tienen ojos los edificios No tienen ojos los edificios a excepción de algunos como el chalet de la hermana de Mi tío de Jacques Tatí, En tal caso las bocas de alcantarilla también pueden ser los ojos de las calles. Cuanta mayor oscuridad hay, más observado te sientes. Algunos lo llaman el miedo ambiente.
Tráfico
Pero un poco de color resulta alegre y gratificante, siempre se ha dicho, y, a menudo, como explosión de júbilo de vivoscolores se describe su exceso, en una imagen cercana a la euforia colectiva. Es posible que sea cierto. A mi me interesa mas el agobio y la incomodidad que puede producir cuando se utiliza en abundancia y en un lugar aparentemente inadecuado.
Verdinegro El tráfico se va complicando cuando se circula con rapidez por calles desconocidas a la búsqueda de sorpresas...
Rectas en la ciudad recta ...y se vuelve lento y pesado en las grandes avenidas. Es un buen momento para lanzar miradas perdidas sin esperar respuesta, para pensar o para hacerse preguntas.
Un problema dos soluciones What problem? No problem, es un cuadro, que pinté en 1998, que en su acrimonia recuerda a las vallas de publicidad pintadas a mano de India y el título es la respuesta habitual de los lugareños ante cualquier duda. En cambio en Un problema dossoluciones me he acercado más hacia una ecuación de segundo grado entre un cierto organicismo y un op primitivo. Lo pensé delante de un semáforo apagado.
Circuito
Con el mismo mapa sigo haciendo recorridos continuamente. El perímetro cada vez tiene el radio mayor y ya no aparece detallado pero es muy tentador aventurarse. El centro se mueve poco.
Tobogán
En los momentos que todo se acelera puede parecer que flotas, incluso que vuelas. Lo que sucede con toda seguridad es que no haces pie.
Intermitente Los intermitentes se utilizan para indicar a los demás los giros y las paradas imprevistas
Intermitente me siento desde que a los dieciocho años visité una mañana el Museo de Cuenca y descubrí la pintura de José Guerrero y el Brigitte Bardot de Saura.
Estero amarillo Cuando entras de madrugada en una habitación desconocida lo primero que haces es mirar al suelo. Para ver que terreno se pisa, supongo.
Reflejo Lo segundo suele ser pasar junto a un espejo. Inevitablemente te sientes reflejado y te observas un instante, porque a esas horas sucede lo mismo que en el laberinto de espejos de los feriales. El pánico surge cuando uno se encuentra consigo mismo.
Imperdible A continuación algún objeto anodino llama tu atención por un instante mientras piensas rápidamente.
Capricho limón
En estos espacios suele haber un invisible bodegón en la pared, da igual que sea una lámina
que una pieza de coleccionista aburrido. En La mesa limón, Julian Bernes nos recuerda que en la cultura china esta fruta es un símbolo de la muerte; en la nuestra, Kiko Veneno muy visualmente, nos explica que me tiraste unlimón y me diste en toda la frente. Visto lo visto lo dejaremos en naturaleza muerta
Reloj de arena Definitivamente el tiempo comienza a padecer una grave arritmia y de hecho suena una vieja música en la cabeza.
20 grados La temperatura confort, una graduación alcohólica, una ligera inestabilidad.
Abanico La temperatura interior, el ruido del ventilador
Ideales ( el tabaco ) Un buen amigo que nos puede abandonar en cualquier momento.
Tomavistas La ventana indiscreta.
Estrella La mirada sensible. Pasa como con la pintura, que requiere su tiempo. Pero hay que huir del ensimismamiento.
El inquilino delineante Una creciente inquietud se apodera de ti y deseas impacientemente que algo suceda en el centro del cuadro.
El gris es atmosférico Comienza a clarear y llaman a la puerta.
Habitaciones compartidas Lo mismo que en un Telo o albergue transitorio que es como conocen los porteños a las habitaciones por horas. Se cierra la puerta.
Las siete menos diez Me gustan las siete menos diez. Puede ser una hora de comienzo o una hora próxima al final. Cerca del alba y del crepúsculo. En el cuadro de Dalí Poesía americana – Los atletas del cosmos es la hora que marca el reloj y la misma que refleja en otros cuadros. Sacar el tema de Dalí siempre da buenos resultados para situar rápidamente a un desconocido.
Dos insistentemente mareados Juntos sin verse entre sí